Como sabemos Japón es un
archipiélago, una isla grande conformada de muchas islas pequeñas. Es un país
rodeado de mar, podríamos decir que es un lugar donde la gente tendría la
oportunidad disfrutar de sus playas, resorts, actividades turísticas y del sol.
Tenemos el ejemplo de Hawaii, Indonesia, Filipinas donde sus hermosas playas y
su gran infraestructura hotelera y turísticas dan la bienvenida tanto a sus
residentes locales como a millones de turistas de todo el mundo.
Sin embargo, Japón a excepción de
Okinawa, sus playas producen un temor terrible, especialmente en las costas del
pacífico, donde en los últimos años se han producido tsunamis que han destruido
ciudades enteras y se pronostica que en los próximos años se vaya a producir un
gran terremoto y como consecuencia un tsunami que podría ingresar a muchas
ciudades costeras. Uno de los tsunamis que seguramente todos recordaremos para
siempre es el que azotó en la parte noreste de Japón el 11 de marzo del 2011 a
raíz de un fuerte terremoto y fue considerado uno de los más mortífero en su
historia.
En Hawaii, donde reside mis
familiares, por lo general cundo voy a esa hermosa isla, damos un paseo
alrededor de Oahu donde podemos disfrutar de sus maravillosas playas, en toda
su costa. Lo recorremos en carro o a pie y elegimos cualquier playa para bajar
y admirar el hermoso mar azul con su arena blanca y su bello cielo. Recorrer
sus carreteras junto al Océano Pacífico es disfrutar del paisaje que nos regala
la naturaleza.
Visitar Okinawa, es como ir a otro
país, por su gente, por sus costumbres, por su historia y, otros aspectos,
entre ellos las maravillosas playas con su arena blanca y donde la cadena de
resorts en toda su costa y el hermoso paisaje natural nos invita a visitarla
una y otra vez.
Sin embargo, en la isla de honshu,
la más grande y principal de Japón, esta forma de admirar la escena azul del
cielo y poder disfrutar del mar, se esfuman y desaparecen de la costa japonesa,
el miedo y el temor es lo que se refleja a través de sus grandes muros
construidos para poder aplacar la fuerza del mar, que se producen por un gran
terremoto, y como consecuencia las aguas del mar entran con toda su furia a las
ciudades produciendo muertes, terror, miedo y dejando a muchas personas en el
camino o llevándoselas dentro de esa fuerza marítima que al final no se sabe a
dónde las arrojará.
Hay algunas playas del Japón que son aprovechadas durante el verano como en
las costas de Shonan, la zona de Shimoda, entre otras. Sin embargo, no existe
el deseo de construir un ambiente de sol, mar, arena blanca con un tipo “luau”,
disfrutando de unos cocteles en la orilla del mar y quedarse a dormir en resorts
frente al mar y todo por “temor”. Muchos residentes en el Japón toman la
decisión de pasar las cortas vacaciones para ir a Hawaii, Filipinas, Indonesia,
Vietnam entre otros lugares para experimentar de un resort turístico, sus
playas, el sol, y un coctel al lado de la piscina o en el mar, durante un
sunset que los hará disfrutar de momentos inolvidables.
Japón vive de espaldas al mar y no
es para menos, con todos los desastres naturales que le ha tocado vivir a su
pueblo, y aún, así han sabido salir adelante. Al parecer mucho de los japoneses
no disfrutan de las playas y, no es para menos, con los grandes muros que se
han construido en diversos sectores de la costa para asegurar la vida de muchas
personas que en cualquier momento podría estar amenazado nuevamente por algún
tsunami.
En las costas del noreste del
Japón se han construido cientos de kilómetros de muelles y muros de hormigón
por las cuales se ha gastado una gran cantidad de dinero. La protección a la
población y el miedo que se le tiene a las grandes olas del mar cuando se
enfurecen, los pone en una posición de alarma donde construir y construir
enormes muros en las costas los hace sentir muy seguros, aunque al otro lado no
se vea nada.
Estos muros de la costa del
noreste tienen hasta una altura de 12.5 metros y una extensión de más de 400 kilómetros.
Son consideradas una medida de prevención de tsunamis, y a pesar de que los
muros representan una seguridad para ese pueblo, muchas personas de la zona del
noreste del Japón se sienten como encarcelados porque no pueden disfrutar del
espectáculo natural debido a los altos muros, a los pescadores no les agrada ya
que los limita en sus actividades , y ahuyenta a los turistas.
Siempre escuché hablar del
fotógrafo japonés, Tadashi Ono, quien tomó fotos del desastre que ocasionó el
tsunami del 2011 para documentar cómo había afectado a los pueblos. Después de
unos años regresó a la zona de las costas del noreste y se dice que se
sorprendió de aquellas moles grises y mencionó que lo que le interesa como
fotógrafo es cómo han cubierto completamente las vistas del mar y no poder
tomar ninguna foto de lo que hay al otro lado de los muros.
Aquí en Japón debido a la cantidad
de desastres naturales que se producen como terremotos, tsunamis, fuertes
lluvias, deslizamientos, inundaciones, entre muchos otros han hecho de Japón un
país que vive pendiente en enseñar a su gente sobre la “prevención de
desastres”, como que la naturaleza es un “enemigo” al que hay que tenerle
miedo, algo que hay que “defenderse” y si es posible aplacar esa furia a través
de construcciones artificiales dentro de la naturaleza, en la que los
responsables del gobierno piensan que estarán ayudando a salvar vidas. Saben
que deben estar muy preparados para algún desastre que pueda ocurrir en el
futuro ante la amenaza de la naturaleza, se tiene la idea de que el gobierno
debe proteger de todo y frente a todo a su pueblo, cueste lo que cueste. Y
aunque suene muy exagerado, cubrir todas sus costas con altos muros de hormigón
para asegurar a sus ciudadanos.
Sin embargo, hay una polémica al
respecto, y es que a pesar del costo que esto produce y el impacto sobre el
ambiente y los ciudadanos, no se podrá saber si realmente fueron necesarios y
si funcionarán hasta que una catástrofe se asome nuevamente por las costas del
noreste japonés.
Mercado Latino Junio 2020
Las playas en el Japón, mas que disfrutarlas producen temor
Por: Rosa Maria Sakuda
https://issuu.com/mercado-latino/docs/digital_junio_20
Pag 58 al 62

















