miércoles, 3 de junio de 2020

Las playas en el Japón, mas que disfrutarlas producen temor



              Como sabemos Japón es un archipiélago, una isla grande conformada de muchas islas pequeñas. Es un país rodeado de mar, podríamos decir que es un lugar donde la gente tendría la oportunidad disfrutar de sus playas, resorts, actividades turísticas y del sol. Tenemos el ejemplo de Hawaii, Indonesia, Filipinas donde sus hermosas playas y su gran infraestructura hotelera y turísticas dan la bienvenida tanto a sus residentes locales como a millones de turistas de todo el mundo.



              Sin embargo, Japón a excepción de Okinawa, sus playas producen un temor terrible, especialmente en las costas del pacífico, donde en los últimos años se han producido tsunamis que han destruido ciudades enteras y se pronostica que en los próximos años se vaya a producir un gran terremoto y como consecuencia un tsunami que podría ingresar a muchas ciudades costeras. Uno de los tsunamis que seguramente todos recordaremos para siempre es el que azotó en la parte noreste de Japón el 11 de marzo del 2011 a raíz de un fuerte terremoto y fue considerado uno de los más mortífero en su historia.


              En Hawaii, donde reside mis familiares, por lo general cundo voy a esa hermosa isla, damos un paseo alrededor de Oahu donde podemos disfrutar de sus maravillosas playas, en toda su costa. Lo recorremos en carro o a pie y elegimos cualquier playa para bajar y admirar el hermoso mar azul con su arena blanca y su bello cielo. Recorrer sus carreteras junto al Océano Pacífico es disfrutar del paisaje que nos regala la naturaleza.



              Visitar Okinawa, es como ir a otro país, por su gente, por sus costumbres, por su historia y, otros aspectos, entre ellos las maravillosas playas con su arena blanca y donde la cadena de resorts en toda su costa y el hermoso paisaje natural nos invita a visitarla una y otra vez.



              Sin embargo, en la isla de honshu, la más grande y principal de Japón, esta forma de admirar la escena azul del cielo y poder disfrutar del mar, se esfuman y desaparecen de la costa japonesa, el miedo y el temor es lo que se refleja a través de sus grandes muros construidos para poder aplacar la fuerza del mar, que se producen por un gran terremoto, y como consecuencia las aguas del mar entran con toda su furia a las ciudades produciendo muertes, terror, miedo y dejando a muchas personas en el camino o llevándoselas dentro de esa fuerza marítima que al final no se sabe a dónde las arrojará.


Hay algunas playas del Japón que son aprovechadas durante el verano como en las costas de Shonan, la zona de Shimoda, entre otras. Sin embargo, no existe el deseo de construir un ambiente de sol, mar, arena blanca con un tipo “luau”, disfrutando de unos cocteles en la orilla del mar y quedarse a dormir en resorts frente al mar y todo por “temor”. Muchos residentes en el Japón toman la decisión de pasar las cortas vacaciones para ir a Hawaii, Filipinas, Indonesia, Vietnam entre otros lugares para experimentar de un resort turístico, sus playas, el sol, y un coctel al lado de la piscina o en el mar, durante un sunset que los hará disfrutar de momentos inolvidables.


              Japón vive de espaldas al mar y no es para menos, con todos los desastres naturales que le ha tocado vivir a su pueblo, y aún, así han sabido salir adelante. Al parecer mucho de los japoneses no disfrutan de las playas y, no es para menos, con los grandes muros que se han construido en diversos sectores de la costa para asegurar la vida de muchas personas que en cualquier momento podría estar amenazado nuevamente por algún tsunami.



              En las costas del noreste del Japón se han construido cientos de kilómetros de muelles y muros de hormigón por las cuales se ha gastado una gran cantidad de dinero. La protección a la población y el miedo que se le tiene a las grandes olas del mar cuando se enfurecen, los pone en una posición de alarma donde construir y construir enormes muros en las costas los hace sentir muy seguros, aunque al otro lado no se vea nada.
                        

              Estos muros de la costa del noreste tienen hasta una altura de 12.5 metros y una extensión de más de 400 kilómetros. Son consideradas una medida de prevención de tsunamis, y a pesar de que los muros representan una seguridad para ese pueblo, muchas personas de la zona del noreste del Japón se sienten como encarcelados porque no pueden disfrutar del espectáculo natural debido a los altos muros, a los pescadores no les agrada ya que los limita en sus actividades , y ahuyenta a los turistas.

              Siempre escuché hablar del fotógrafo japonés, Tadashi Ono, quien tomó fotos del desastre que ocasionó el tsunami del 2011 para documentar cómo había afectado a los pueblos. Después de unos años regresó a la zona de las costas del noreste y se dice que se sorprendió de aquellas moles grises y mencionó que lo que le interesa como fotógrafo es cómo han cubierto completamente las vistas del mar y no poder tomar ninguna foto de lo que hay al otro lado de los muros.




              Aquí en Japón debido a la cantidad de desastres naturales que se producen como terremotos, tsunamis, fuertes lluvias, deslizamientos, inundaciones, entre muchos otros han hecho de Japón un país que vive pendiente en enseñar a su gente sobre la “prevención de desastres”, como que la naturaleza es un “enemigo” al que hay que tenerle miedo, algo que hay que “defenderse” y si es posible aplacar esa furia a través de construcciones artificiales dentro de la naturaleza, en la que los responsables del gobierno piensan que estarán ayudando a salvar vidas. Saben que deben estar muy preparados para algún desastre que pueda ocurrir en el futuro ante la amenaza de la naturaleza, se tiene la idea de que el gobierno debe proteger de todo y frente a todo a su pueblo, cueste lo que cueste. Y aunque suene muy exagerado, cubrir todas sus costas con altos muros de hormigón para asegurar a sus ciudadanos.


              Sin embargo, hay una polémica al respecto, y es que a pesar del costo que esto produce y el impacto sobre el ambiente y los ciudadanos, no se podrá saber si realmente fueron necesarios y si funcionarán hasta que una catástrofe se asome nuevamente por las costas del noreste japonés.


Mercado Latino  Junio 2020
Las playas en el Japón, mas que disfrutarlas producen temor
Por: Rosa Maria Sakuda
https://issuu.com/mercado-latino/docs/digital_junio_20
Pag 58 al 62








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